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Primavera Árabe, Invierno Mediático: La Nueva Censura En Twitter

In: Social Issues

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Primavera árabe, invierno mediático:
La nueva censura en Twitter

Primavera árabe, invierno mediático: La nueva censura en Twitter
“Estamos en medio de una revolución, pero no es una sola revolución”, Eric Hobsbawm.

INTRODUCCIÓN Desde comienzos del último siglo, uno de los fenómenos más significativos de la web ha sido la aparición de las redes sociales. Estas se propagaron rápidamente, sobre todo entre los jóvenes, y se hicieron de un público creciente. La popularidad de cada una de estas redes varía de acuerdo con la región, si bien son Facebook y Twitter las redes sociales más consolidadas en la actualidad, con más de novecientos y doscientos millones de usuarios cada una, respectivamente. El auge de Internet y de las redes sociales ha abierto, sin dudas, nuevos horizontes a la libertad de expresión. En este sentido, Twitter constituye el caso más representativo ya que permite al usuario expresar, en no más de 140 caracteres, un mensaje sin ninguna restricción ideológica que puede ser leído por cualquier persona que tenga acceso a su página. De esta manera, esta red social es considerada por muchos usuarios como el gran bastión de Internet donde se predica la libertad de pensamiento. Sin embargo, en el primer mes del 2012, los directores de esta red de microblogging anunciaron el establecimiento de un sistema de control que les permite bloquear mensajes en función de las leyes específicas de cada país. El objetivo que perseguimos en este trabajo es demostrar que Twitter da lugar a la censura y recorta la libertad de expresión con el propósito de extenderse al ámbito internacional y de maximizar sus beneficios económicos. Para poder comprender la magnitud de esta política gerencial, mostraremos el caso de las revoluciones árabes de 2011, donde Twitter funcionó como la estructura general de un encendedor que posibilita el surgimiento de la llama. Dado el impacto de Twitter en lo que hoy se conoce como la primavera árabe, la reflexión sobre el tema cobra especial relevancia para entender los nuevos espacios de acción pública y las nuevas formas de ejercer el poder político, económico y mediático en las sociedades contemporáneas.

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En primer lugar, abordaremos el género Twitter, cómo funcionaba la censura en este medio antes de la nueva disposición y cómo actúa hoy en día. Para ello, nos basaremos, principalmente, en las reflexiones de Gonzalo Alonso, Alberto Arébalos, Fernando Ferreira e Ignacio Ramonet. Por otra parte, estudiaremos el caso árabe y, mediante un breve análisis contrafactual, el impacto que pudo haber llegado a tener la reciente reglamentación de la compañía californiana. Para ello consideraremos, dada la contemporaneidad del tema y, por ende, la ausencia de abundante bibliografía específica, las opiniones de historiadores, sociólogos y comunicólogos en los medios periodísticos.

LA CENSURA EN TWITTER: AYER Y HOY Antes que nada, es preciso delimitar qué entendemos por Twitter. Para Gonzalo Alonso y Alberto Arébalos (2011: 172) en La revolución horizontal, esta red social puede definirse de la siguiente manera:
Creado en 2006, Twitter es un servicio de microblogging, que funciona además como una red social, y permite a sus usuarios enviar y leer mensajes de no más de 140 caracteres en tiempo real. Los usuarios pueden elegir que sus mensajes sean vistos por sus contactos o círculo de amigos, o por todo el mundo que tiene acceso al servicio.

Además, plantean los autores, dado que los mensajes pueden ser escritos o leídos no solo desde una computadora sino también desde dispositivos móviles con acceso a Internet, se trata de una herramienta cuyas principales características son la rapidez, la inmediatez, la ubicuidad y la movilidad. Estas particularidades hacen que Alonso y Arébalos consideren a Twitter un instrumento sumamente poderoso y útil. Los autores sostienen que, a mediados de 2009, “Twitter parecía el nuevo prodigio de Internet” y que, desde ese entonces, esta plataforma se estaba constituyendo como un verdadero termómetro de lo que sucedía en la sociedad (2011: 172). No obstante, en la actualidad, los términos y condiciones de uso de Twitter no son los mismos que los del momento de su creación y, por lo tanto, es preciso delinear dos momentos en la biografía de esta red social. El punto de inflexión que separa estas dos instancias está dado por la resolución que posibilita a Twitter bloquear contenidos de forma retroactiva. En concreto, el 26 de enero de 2012 la red de microblogging anunció que “bloqueará la publicación de determinados mensajes en ciertos países, por indicación de la ley local, sin discriminar entre Estados democráticos o no” (Cano, 2011). En otras palabras,
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Twitter resolvió permitir la censura de contenidos que puedan resultar inapropiados en algunas culturas o Estados cuando las “entidades autorizadas” así lo requieran. Por consiguiente, agrega Cano, “los poderes políticos, antidemocráticos incluidos, tienen vía libre para acotar los mensajes gracias a la interpretación laxa del concepto de libertad de expresión adoptado por Twitter”. En efecto, es evidente que la expansión internacional es el principal punto en la agenda de los directivos de Twitter. Para 2012, la red social ya estaba consolidada en la mayoría de los países americanos, en Europa occidental y en Australasia; sin embargo, el dominio conseguido parece no alcanzar y la resolución puede entenderse como una invitación a los países muy restrictivos respecto a Internet (que son, en su gran mayoría, países con regímenes no democráticos) a embarcarse en el mundo de esta comunidad virtual. Conseguir una mayor cuota de mercado constituyó, por ende, una desmesurada concesión por parte de la compañía para tener presencia en países donde la libertad de expresión es mínima. Dicho categóricamente, la medida implica una “traición” a los principios que, desde su origen, caracterizaron a Twitter. La situación descripta encuentra justificación en una de las razones que Ignacio Ramonet subraya, en el epílogo al libro Perlas 2. Patrañas, disparates y trapacerías en los medios de comunicación, como fundamento de lo que denomina el desastre mediático en la sociedad actual. El autor sostiene que las empresas mediáticas ya no están dirigidas por periodistas, sino por empresarios que tienen como principal objetivo la maximización de sus beneficios económicos. En consecuencia, destaca que ya no se percibe a las personas como compradores de periódicos u oyentes de radio, sino que son, ante todo, clientes a los cuales hay que atraer y retener (Ramonet, 2007: 173). De este modo, siguiendo a Ramonet, la cúpula de Twitter adopta una postura meramente capitalista en detrimento de los valores organizacionales que distinguieron a la compañía de las demás redes sociales, y abre la puerta al desastre mediático que padece la sociedad hoy en día. A modo de ejemplo, citamos el caso de China. En este país, el uso de Internet se ve limitado por la censura impuesta por el gobierno comunista que se encuentra al poder. Twitter, con el afán de llegar al mercado chino, elige cambiar su política respecto a la censura para poder captar a los usuarios de otra red de microblogging china, Weibo, la cual se adapta a las limitaciones impuestas por el gobierno comunista y, hoy en día, posee más de 200 millones de usuarios.
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Dicho esto, la decisión de la compañía de bloquear mensajes generó una gran conmoción entre los usuarios de todo el mundo y, consiguientemente, la red social se convirtió durante horas en un reflejo de su fuerte descontento. Este fastidio, sostenemos, se debe a que la censura es percibida en un sentido “tradicional”. De acuerdo con Fernando Ferreira en Una historia de la censura: violencia y proscripción en la Argentina del siglo XX, se entiende tradicionalmente por censura a un discurso que consiste, esencialmente, “en amputar, suprimir, prohibir un cierto número o el conjunto de hechos, ocultarlos, esconderlos” (Ferreira, 2000: 27). En la misma línea, Ramonet plantea que en regímenes autoritarios, “la información era capital para el poder” (Ramonet, 2007: 173). Con la nueva disposición, los internautas se chocan de frente ante la posibilidad de que por motivos ideológicos, políticos, culturales u otros, su contenido sea suprimido del medio por considerarse un inconveniente para el gobierno de su país. Los usuarios experimentan, de esta manera, una opresión característica y repudiable de los sistemas autoritarios de gobierno, mientras que quienes controlan Twitter se convierten, en términos de Ferreira, en “campeones de la libertad de expresión” (Ferreira: 2000: 27), es decir, en quienes recurren a la manipulación mediática para sacar provecho económico. En suma, resulta incuestionable que el reciente sistema de controles conlleva a una nueva forma de censura en Twitter que funciona por amputación de la información. No obstante, si hablamos de una nueva forma de censura en esta red social, ¿estamos afirmando que la censura ya estaba presente en esta red de microblogging? Hasta enero de 2012, Twitter era considerado como uno de los pocos foros virtuales donde era posible resguardar la libertad de pensamiento. Empero, si bien permitía la libertad de expresión, consideramos que existe una forma de censura en este medio que data desde el origen mismo de la red social y que es raramente advertida por los usuarios: la censura por sobreabundancia de información. Para comprender esta situación, Ramonet, en el prólogo al libro Desinformación. Cómo los medios ocultan el mundo, sugiere que existe una gran cantidad de información que no circula porque hay sobreinformación (Ramonet, 2009: 12). Dicho de otro modo, existe mucha información por consumir y, en efecto, no se percibe lo que falta. El hecho de que el número de mensajes diarios publicados por los usuarios de Twitter supere los 250 millones demuestra que la información que circula es excesiva y, en consecuencia, que los internautas no reparan en datos que, efectivamente, no están. Esta forma de
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censura, a la que Ramonet denomina “censura invisible”, funciona, entonces, por asfixia, por atragantamiento, por atasco (Ramonet, 2009: 13) y entorpece el camino para que los usuarios puedan asimilar la información. Por estas razones, podemos afirmar que la censura en Twitter no apareció repentinamente con los vetos selectivos por países, sino que solo se viste de manera diferente.

LA “PRIMAVERA ÁRABE” Y LAS REDES SOCIALES Las revueltas y protestas en el mundo árabe que comenzaron en diciembre de 2010 con la revolución tunecina y que se propagaron en los países árabes, principalmente del norte de África, encuentran un estrecho vínculo con rol de las redes sociales como contrapoder. Gran parte de la historiografía actual designa al conjunto de estas revoluciones primavera árabe por su analogía con el período iniciado en 1848, denominado por el historiador inglés Eric Hobsbawm la primavera de los pueblos. En ese período, “una serie de revoluciones sacudió –y en algunos pocos casos derrocó– a unos 50 regímenes” (González-Quijano, 2011: 111). De acuerdo con González-Quijano (2011: 112), existe un punto en común entre las revoluciones árabes: “se caracterizan por formas de movilización y de acción que otorgan un lugar muy importante a las últimas tecnologías de la información y la comunicación”. En otras palabras, el uso de las redes sociales le otorgó a la política una dimensión nunca antes vista. A través de las redes sociales, en particular Twitter y Facebook, un sinfín de periodistas, bloggers, ciudadanos y activistas, encontraron un mecanismo para enfrentarse al despotismo al que se encontraban sometidos. Las comunidades virtuales actuaron como un medio a través del cual estos actores pudieron organizarse y coordinar las manifestaciones; pero, también, constituyeron la vía principal para que periodistas de todo el mundo recolectaran información en tiempo real sobre lo que acontecía en Medio Oriente (Beceiro, 2011). De este modo, las redes sociales se ubican como una de las causas de las revueltas y marcaron un cambio significativo en los medios de comunicación. Es presumible que los gobiernos que intentaban ser sacudidos buscaran poner un límite a estas herramientas de socialización política. No obstante, para Gonzalez-Quijano (2011: 118):
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… aunque las múltiples técnicas de control o de represión pueden progresar de manera incesante, guardan por definición un tiempo de retraso respeto de las innovaciones de las que los militantes se apoderan rápidamente, cualesquiera sean sus opiniones y sus ideologías. Se puede considerar así que la caída de los regímenes tunecino y egipcio corresponde a una especie de «ventana de oportunidad» a través de la cual la protesta, mediante la novedad de sus formas de movilización, pudo llevarse a cabo.

El caso árabe es un claro reflejo donde la libertad de expresión que caracterizó desde sus comienzos a Twitter contribuyó, a escala considerable, al activismo de la mayoría de los sectores de la sociedad civil en los países de Medio Oriente durante el período de la conocida primavera árabe. Pero, ¿hubieran sido posibles estas revoluciones si la censura selectiva descripta en apartados anteriores hubiera llegado tan solo unos meses antes? Al respecto, Younes Mjahed, vicepresidente de la Federación Internacional de Periodistas, afirma que si bien las protestas ya existían, no había posibilidad de coordinarse mejor y, por tanto, las redes sociales representaron un elemento de cohesión social (Beceiro, 2011). Por su parte, el experto en redes sociales Clay Shirky, sostiene que “ninguna reivindicación en un medio de comunicación social molesta lo suficiente como para hacer que la gente actúe, pero ayuda a la gente enfada a coordinar sus acciones” (Espíritusanto y Gonzalo, 2011: 49). Sostenemos, aquí, que la presencia de una política que censure contenido en Twitter, en función de las peticiones de las autoridades, gobiernos y/o líderes religiosos, no hubiera dado lugar al proceso revolucionario en Medio Oriente puesto que las autoridades, entonces, no habrían permitido que las insurrecciones se organizaran desde las redes sociales. En definitiva, es imprescindible distinguir que Twitter se convirtió en un nuevo espacio para la política y la acción pública y dejó de ser, únicamente, un ámbito para encontrar información sobre esos temas. De aquí, la importancia y lo imprescindible del fenómeno 2.0 en las revoluciones árabes.

CONCLUSIÓN En suma, podemos concluir que la modificación de los términos y condiciones de uso de Twitter se debe a la ambición de la compañía por extenderse a nuevos mercados del ámbito internacional y, de esta manera, poder maximizar sus beneficios económicos. El recorte de la libertad de expresión impuesto por esta comunidad virtual, en perjuicio de la misión organizacional definida desde sus comienzos, permite distinguir dos
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momentos referidos a la censura. Por un lado, una censura que funciona por sobreabundancia de información y que caracterizó a la red social desde su creación. Por otra parte, una nueva forma de censura que implica la supresión de contenidos y que restringe la libertad de pensamiento. Después de todo, la medida que permite bloquear mensajes en forma retroactiva no constituye el origen de la censura en Twitter sino que la hace más perceptible a los ojos de los usuarios. El rol de Twitter en las revueltas árabes demuestra lo poderosa que puede ser esta herramienta en el terreno político. Es claro que si la reglamentación para censurar contenidos hubiera sido formulada antes de estas revoluciones, la primavera árabe, tal como la conocemos, no habría acontecido como lo hizo. Si nos preguntamos quiénes hacen las revoluciones, la respuesta indica que son personas que anhelan libertad, seguridad y democracia. No obstante, es indiscutible que estas personas se nutren de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación, y esto da lugar a una nueva cultura digital. En este caso, la apropiación de estas nuevas tecnologías por gran parte de la población árabe demuestra que Twitter se convirtió en una de las condiciones de posibilidad de las revueltas. Dicho esto, queda por estudiar en qué medida Twitter se convierte en cómplice de los regímenes al permitir la censura de acuerdo con lo que dispongan los gobiernos locales. Asimismo, en cuanto a los disturbios árabes, quedan por ser analizados otros usos de Internet como causas de las revoluciones, a saber: el rol de Facebook, las filtraciones de Wikileaks y los ciberataques del grupo Anonymous.

BIBLIOGRAFÍA UTILIZADA Alonso, G. y Arébalos, A. (2011). La revolución horizontal [en línea]. Consultado el día 25 de mayo de 2012 en . Beceiro, M. (2011, 21 de octubre). «No podemos decir que sabemos todo lo que pasa en Libia» [en línea]. Consultado el 27 de mayo de 2012 en . Cano, L. (2011, 27 de enero). Twitter permitirá a los gobiernos imponer censura [en línea]. Consultado el 25 de mayo de 2012 en < http://www.abc.es/20120127/mediosredes/abci-twitter-censura-carta-201201270037.html>.
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Espíritusanto, O. y Gonzalo, P. (2011). Periodismo ciudadano. Evolución positiva de la comunicación, Madrid: Fundación Telefónica. Ferreira, F. (2000). Una historia de la censura: violencia y proscripción en la Argentina del siglo XX, Buenos Aires: Editorial Norma. González-Quijano, Y. (2011). Las revueltas árabes en tiempos de transición digital. Mitos y realidades [en línea]. Consultado el día 26 de mayo de 2012 en . Ramonet, I. (2007). “El desastre mediático”. En Serrano, P., Perlas 2. Patrañas, disparates y trapacerías en los medios de comunicación, España: El viejo topo. ― (2009). “La censura democrática”. En Serrano, P., Desinformación. Cómo los medios ocultan el mundo, Barcelona: Ediciones Península.

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