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Wall Street: Cronica de Una Crisis Anunciada

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WALL STREET
CRONICA DE UNA CRISIS ANUNCIADA

Para poder descifrar y entender la ultima gran crisis financiera global, hay que remontarse a los inicios del 2000, mas propiamente a Islandia. El 6to de los países mas ricos de la OCDE, modelo a copiar durante la ultima década y una de las economías que empezaba a sobresalir y pujar mas que ninguna en Europa.

El país ha cambiado totalmente en las últimas dos décadas. El mayor salto se produjo en 2003, cuando los mercados financieros fueron menos regulados y la banca fue privatizada, lo que provocó un movimiento de capitales muy fuerte y que las entidades buscaran ampliarse al extranjero. Así, los grandes bancos islandeses, el Kaupthing, Landsbanki y Glitnir, empezaron a poseer cierta presencia internacional.

El mal planteamiento de los fondos de inversión libres ('hedge funds') y su escasa regulación provocaron deudas que el Banco Central de Islandia no pudo levantar por su escaso músculo financiero.

Las instituciones públicas comenzaron a denunciar el mal que ha hacía la especulación en el país, pues muchos negocios no habían sido más que operaciones especulativas de gente interesada en conseguir el siguiente dólar cuanto antes.

La posición financiera de Islandia ha mejorado significativamente desde el crash financiero. La contracción económica y el aumento del desempleo parecían haber sido reconducidos hacia finales de 2010, recuperando la senda del crecimiento económico a mediados de 2011.

Pero todo esta crisis iniciada en Islandia, fue solamente la punta del iceberg, que dio pie a que comenzara a gestionarse otro cataclismo financiero de magnitudes enormes, ahora orquestado desde Washington DC, y sobre todo desde el corazón del distrito financiero mas grande y poderoso del mundo: Wall Street.

El origen de la última gran crisis financiera mundial y que nos sigue aquejando tuvo comienzo en 2005, con la explosión de la burbuja inmobiliaria estadounidense en 2005 tras un largo período de incesante incremento de los precios de las viviendas. Por aquel entonces, el número de familias que podía pagar una hipoteca había aumentado. Los prestamistas habían empezado a llevar a cabo una práctica llamada crédito ‘subprime’, que consistía en hacer préstamos a gente que normalmente no podría acceder a una hipoteca para una casa por existir mayor riesgo de impago.

Las hipotecas ‘subprime’ comenzaban con un bajo interés los primeros años para luego elevarse drásticamente. En muchas ocasiones, a los prestatarios no se les explicaban todos los riesgos y se les decía que podrían refinanciar la hipoteca en unos años para mantener las tasas de interés bajas.

Los economistas advirtieron de los peligros, pero, en general, nadie en los EE UU quería interrumpir el ambiente de fiesta que rodeaba a la burbuja inmobiliaria. Todo el mundo parecía estar ganando dinero, tanto las empresas de construcción como los agentes inmobiliarios y las compañías de materiales; y los consumidores eran felices: tenían casa propia por primera vez en sus vidas. La industria se encontraba en gran parte al margen del gobierno estadounidense tras décadas de firme desregulación por parte del partido republicano. Los movimientos políticos hacia la desregulación, y cómo la evolución de ámbitos financieros complejos como el mercado de derivados permitieron grandes incrementos en el riesgo financiero adoptado, al permitir eludir las regulaciones que tenían como fin controlar el riesgo sistémico.

El verdadero origen radica en varias causas que se fueron acumulando durante años y entre las que destacan las siguientes:

1) El sostenimiento durante varios años de una política monetaria errónea y laxa por parte de la Reserva Federal 2) La autorización de la SEC, en 2004, que permitió aumentar el apalancamiento de la banca de inversión. 3) Las bajas impositivas, a partir de 2001, a las empresas y a las ganancias de capital que distorsionaron los incentivos al ahorro, aumentando peligrosamente el déficit fiscal. 4) La estructura de compensaciones a los ejecutivos en las empresas públicas en la forma de "opciones sobre acciones", que se transformó en un incentivo para presentar resultados manipulados.

A partir de 2001 el Banco de la Reserva Federal disminuyó su objetivo de tasas de los fondos federales de 6.5 a 1% en 2003, manteniéndolas así por un año. La justificación fue la recesión de 2001 provocada por el estallido de la burbuja de las empresas ".com", los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 y, más importante aún, el riesgo de deflación por la inclusión al comercio mundial de países con bajos costos de producción.

Uno de los temas principales fue la presión de la industria financiera en los procesos políticos con el fin de evitar las regulaciones, y las maneras en que se realizaron dichas presiones. Una situación que fue abordada tiempo después fue la conocida como "puerta giratoria", caracterizada por el amiguismo y la colusión entre el sector público y privado, un sistema en el cual los reguladores financieros pueden ser contratados por el sector financiero tras dejar el gobierno y ganar millones en el proceso.

Pero en 2005-2006 llegó la hora de pagar el pato. Las tasas de interés de las hipotecas ‘subprime’ se dispararon y muchos de los nuevos propietarios no podían pagarlas o refinanciarlas. La crisis tendría que haberse quedado en los propietarios de viviendas estadounidenses pero, desafortunadamente, tanto los bancos como los prestamistas de estos asuntos habían traspasado la deuda a los inversores. Los activos de la deuda se repartieron y se vendieron a otros inversores y a bancos de todo el mundo en complicados paquetes financieros que poca gente parecía entender del todo.

Durante 2007, casi un 1,3 millones de viviendas estadounidenses fueron sujeto de actividades financieras, un 79% más que en 2006. Cundió el pánico: nadie parecía tener ninguna idea de quién era el dueño de estas deudas ‘inútiles’, extendidas por todo el sistema financiero mundial.

A mediados de Marzo de 2008, la Reserva Federal re-escribió su libro de reglas al rescatar a Bear Stearns, el quinto banco de inversión por tamaño de EUA, y al prestar dinero a otros intermediarios financieros. Esto parece indicar dos cosas: primero, que hace falta una nueva forma de ver las finanzas y los riesgos que esta trae; segundo, que la crisis puede haber abierto un nuevo y peligroso capítulo. A pesar de todos sus errores, sin embargo, las finanzas modernas valen la pena sean salvadas.

Salvar a Bear Stearns pudo parecer una obra de caridad, considerando que por años Wall Street ha ganado billones de dólares sin mostrar compasión por nadie. Pero los US$ 30 billones del dinero público que se inyectaron fue por el interés público: Bear Stearns es contraparte en unos US$10 trillones de Swaps, si cayera la empresa, estos y otros contratos podrían no haber sido sostenidos, lo que infectaría al mercado mundial de instrumentos derivados. La duda que se sembraría en todo el sistema financiero podría ocasionar un “invierno nuclear” financiero. Bear Stearns no era demasiado grande para caer, pero estaba demasiado enredada para hacerlo.

De repente, los bancos ya no estaban dispuestos a hacer más préstamos, lo que resultó en una crisis de crédito o credit crunch; es decir, un período en el que hay poca liquidez (dinero en efectivo) en el sistema porque nadie está prestando. Las pérdidas empezaron a acumularse. En julio de 2008, los bancos y las principales instituciones financieras de todo el mundo anunciaron pérdidas de alrededor de 435.000 millones de dólares.

Gracias al dinero barato, los bancos de inversión pudieron acumular más deudas. Gracias a la tecnología de información, pudieron inventar instrumentos derivados complejos que combinaban deuda y otros instrumentos. El resultado fue una máquina que podía crear y distribuir inmensas cantidades de riesgo entre muchas contrapartes, promoviendo la eficiencia económica y poniendo a la disposición capital barato. Era un sistema que se auto alimentaba, y que llegó a representar el 40% de las ganancias corporativas de EUA (empleando a apenas el 5% de sus empleados).

Es así como el sistema financiero comenzó a perder su propósito (que es crear, administrar y canjear los derechos a flujos de caja futuros para el resto de la economía). El juego se convirtió en cobrar tarifas y especular, con el objetivo de ganar dinero y ganarle al gobierno. Pero el juego pareciera que se acabó, principalmente porque las contrapartes ya no confían entre sí.

La situación económica estadounidense se fue deteriorando a lo largo de los primeros ocho meses de 2008, de manera más o menos predecible. Sin embargo, la declaración de quiebra de Lehman Brothers, el 15 de septiembre, detonó la parte más perversa de la crisis, introduciendo niveles de volatilidad en los mercados pocas veces vistos y provocando un deterioro aún más acelerado de las principales variables económicas. La crisis se ha ido agravando, además, por el hecho de que las tasas hipotecarias han respondido poco y tarde a la reducción en las tasas-objetivo de corto plazo por parte del Banco de la Reserva Federal. Finalmente, hubo a lo largo de todo el año un continuo cambio de señales por parte de las autoridades, producido por la carencia de un plan estructurado para enfrentar la crisis.

La quiebra apresurada y no planeada del cuarto banco de inversión más grande de Estados Unidos, Lehman Brothers, destruyó alrededor de 75,000 millones de dólares de valor y dejó 200,000 millones de dólares de deuda sin contraparte. Esto provocó un aumento en la volatilidad de los mercados financieros y secó los mercados crediticios.

La incertidumbre sobre quién podría ser la próxima víctima y sobre quién tenía "papeles de Lehman" llevó a las tasas interbancarias overnight y de tres meses a máximos históricos. Lo más relevante de este hecho es que normalmente las contrapartes no son investigadas debido a la poca duración de las transacciones. Con la quiebra, se internacionalizó la crisis a lugares que aún se mantenían a la par. Tan sólo en Europa siete Estados se vieron forzados a intervenir en tres días a cinco instituciones financieras.

Lo anterior apresuró la aprobación de un plan de rescate acordado por el gobierno estadounidense: el rescate financiero más grande de la historia. El Congreso autorizó al Departamento del Tesoro utilizar 700,000 millones de dólares en una intervención extraordinaria para prevenir un derrumbe financiero y, consecuentemente, económico. Originalmente se pretendió comprar activos tóxicos, sin embargo, esta iniciativa se abandonó como primera instancia debido a la dificultad para valuarlos y se procedió a capitalizar a los bancos.

Lo que se hizo fue dar participación al gobierno en las acciones preferentes (sin derecho a voto) en los bancos que se acogieran a la medida. Se acordaron cambios en la regulación contable, límites a los sueldos de los ejecutivos y aumento del seguro de depósitos de 100,000 a 250,000 dólares.

Como un segundo apoyo el Banco de la Reserva Federal anunció que apoyará al sistema financiero con 800,000 millones de dólares. Asegurarán 100,000 millones de dólares de deuda de las nacionalizadas agencias hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac; comprarán 500,000 millones de dólares de MBS y, finalmente, se creó una nueva facilidad por 200,000 millones de dólares para respaldar nuevas emisiones de créditos sin colateral (tarjetas de crédito, préstamos estudiantiles, préstamos para compra de coches).

Otro tema señalado, y que se considera uno de los mas importantes y a la vez, uno de los actos mas despiadados y cínicos, son los elevados salarios de la industria financiera, y cómo en las últimas décadas han crecido varias veces por encima de los incrementos en los otros sectores.
Incluso en los bancos que han quebrado, se ha demostrado como sus directores se echaron a la bolsa cientos de millones de dólares en el periodo que precedió y también despues a la crisis, de los cuales han conservado su totalidad, dando a entender de nuevo que el equilibrio entre riesgo y beneficio se ha roto.

El documental llamado THE INSIDE JOB, que es un documental que explica ampliamente el tema de los orígenes y causas de la crisis financiera, también examina la función de las universidades en la crisis, explorando así un tema al que previamente no se le había dado relevancia.

La cinta hace hincapié y hace notar por ejemplo que el economista de Harvard y antiguo director del Consejo de Asesores Económicos bajo la administración de Ronald Reagan, Martin Feldstein, fue director de la aseguradora AIG y antiguo miembro del consejo directivo del banco de inversión J.P. Morgan, que fue uno de los grandes bancos declarados en quiebra y que fueron rescatados.

También se puede observar que muchos profesores de renombre y miembros del establecimiento de las escuelas de comercio y de negocios de las más prestigiosas universidades de Estados Unidos registraban un gran porcentaje de sus ganancias trabajando como consultores, u oradores en eventos públicos de esos mismos bancos, y los cuales decian que sus practicas eran legales y no sin ningún tipo de riesgo.

Por ejemplo, el actual decano de la escuela de negocios de la Universidad de Columbia, Glenn Hubbard recibió así cientos de miles de dólares. Hubbard también tiene vínculos con Kohlberg Kravis Roberts y BlackRock Financial. Al igual que el actual director del Departamento de Economía de Harvard, John Y. Campbell, Hubbard contradice la existencia de cualquier conflicto de interés entre la academia y el sector bancario.

La crisis económica es el resultado de una serie de fallos humanos en EE UU y del crecimiento natural de las economías del Este. Los precios del petróleo nunca van a volver a experimentar los niveles del pasado y el mundo tiene que aprender a adaptarse a esta nueva realidad. Al mismo tiempo, la crisis de crédito (que se creó en EE UU) solo puede resolverse en EE UU. Hay, por tanto, poco que Europa pueda hacer salvo esperar y rezar.

Conclusión

Esta crisis y recesión financiera tiene una intensidad enorme. Hay un colapso de todos los mercados y la desconfianza es total. El mercado interbancario no funciona y se generan círculos viciosos: los consumidores no consumen, los inversores no invierten y los bancos no prestan. Hay una paralización casi total de la que no escapa ningún país. Por consiguiente es clave reconocer a la brevedad lo inevitable y obvio de la recesión global.

La incertidumbre es enorme pero si de algo podemos estar seguros es de que la recesión será profunda, larga y global.

Y todo derivado por la corrupción y avaricia de unos pocos que siguen en el poder y que parece que nunca serán juzgados y mucho menos castigados. Personas que siguen libres impunemente y que han dejado al mundo en un estado de total incertidumbre y miedo de una crisis que pueda seguir durante varios años.

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